Recordé que soy ciego, casi siempre lo olvido, pero cuando Bori me impidió subir a la Isabel de Torres el recuerdo cayó sobre mi con la fuerza que caen los pesos muertos e impotentes. Llegamos a medio día, preparados para enlodarnos, revolcarnos por el suelo, resvalar y encojonarnos; llevaba dos bebidas energizantes, unos tennis y todas las ganas del mundo de tratar de deshacerme del estigma que en ocasiones hasta yo coloco en mi frente y el bastón.
-Mira, yo sé que tienes que cuidar tu empleo, olvídate de eso y no me fastidies más el día- Le dije a Boris y salí hacia Puerto Plata a ver en que gastaba el fastidio del recuerdo que recién llegaba. Suelo ser un tipo duro, las lágrimas no suelen visitarme, sin embargo mientras iba en la guagua que conducía Richard, mis pensamientos tomaron forma de lágrimas, faltó poco para que saltaran.
Podría parecer un estilo de rebeldía, puede que lo sea, también parecería el deseo de demostrarle a alguien que no ver no tiene mayor complicación que la que los vidente ven en mi. Sin embargo es mucho más grave como dice un poeta: se trata de mi, de no tolerar no intentarlo, no aceptar un “no puedo” sin darme la oportunidad de descubrirlo por mis propios fracasos. Nadie es más consciente que yo de que existen muchas posibilidades de que si intento subir al peligro extremo no lo conseguiré, pero si me impiden averiguarlo por mi propia cuenta, tendré la frustración que ahora recurrente aparece en mi habitación, en lugares donde solo mis cuentos y Luna de Kendramir –mi guitarra—tienen derecho a estar.
Cuando vi a los chicos regresar, luego de caminar mientras me aburría a muerte, mientras no podía dar tres pasos en el teleférico sin que un pendejo me siguiera como a un criminal de cuidado, obligándome a estar sentado en momentos de apreciar las nubes en el rostro, la frustración tomó tanto poder como antes lo tuvo la impotencia. Ellos subían quejándose, había sido el viaje más duro que habían realizado en sus vidas, aún así para ántony hasta el momento había sido el mejor. Por esa razón cuando Ricardo o algún chico me dice:
-José, lo mejor fue que no subieras.-aunque lo dicen con esa buena fé que solo fastidia al que la recibe, les respondo que no me hablen de eso, que lo olviden, pero en este caso no está funcionando el recurso de negación, es demasiado evidente para negarlo.
J.B
sábado, 1 de octubre de 2011
miércoles, 31 de agosto de 2011
¿Por qué la educación no es importante?
Buscando material para hacer un reportaje sobre educación y brecha digital en república Dominicana, encontré este artículo publicado por el economista miguel Seara-Haton. El artículo ofrece algunas razones por las cuales el ex director de la Oficina de desarrollo HUmano Humano considera que la educación no ha sido tema importante para las autoridades del país.
Porqué la educación no ha sido importante
Miguel Ceara-Hatton
El deterioro de los servicios públicos y del sistema educativo ha sido un fenómeno de largo plazo en la sociedad dominicana. Con avances y retroceso. Se ha avanzado en la cobertura pero se ha deteriorado la calidad y por mucho. Las mediciones que hemos hecho indican una mayor convergencia interprovincial en calidad que en cobertura, lo que significa que la educación es homogéneamente mala en todo el país. Pero además los indicadores de calidad están muy por debajo de los promedios de Latinoamérica y de países con igual nivel de riqueza que Dominicana.
La pregunta es ¿por qué se ha sido tan profundo el deterioro del sistema educativo dominicano?
Diría que hay tres procesos lógicos que determinan la prioridad de los servicios públicos que provee el Estado y en particular la educación. Estas son la dinámica de la acumulación de capital, la fortaleza de un régimen de derechos y la ideología del grupo gobernante.
a) La dinámica de acumulación de capital
La fuente y el dinamismo de la acumulación de capital determinan la calidad del capital humano requerido para dar sostenibilidad al proceso de acumulación. Por ejemplo, una dinámica basada en zonas francas y turismo que compite por precios reclama muy poca calidad del capital humano frente a otra opción que demande mayores habilidades y tecnologías. En efecto, cuando la dinámica de acumulación se sustenta en la productividad vía el conocimiento y la tecnología tiende a mejorar la calidad de vida de la gente, ya que el portador de esas habilidades y tecnologías son las personas, por lo tanto las necesidades de acumulación están asociados a mantener una calidad de vida mínima al portador de las habilidades, conocimiento y tecnologías.
En República Dominicana las actividades económicas lo que demandan es una mano de obra que no sobrepasa la educación básica. Aun así el 46% de la población ocupada no había terminado la primaria y sólo el 64% la había completado. De los cuales el 26% completó únicamente la primaria, el 20% completó la secundaria y el 11% completó 4 años de universidad. Esto da cuenta de la mala calidad de la mano de obra dominicana.
b) El establecimiento de un régimen de derechos con todas sus consecuencias que obligue al Estado a garantizar educación y salud mínima a toda la población. En sociedades donde los recursos están distribuidos en forma muy desigual, la estructura institucional y de poder reproduce ese orden de desigualdad y genera una dinámica social excluyente, de manera que la oferta de servicios y bienes públicos está segmentado por el acceso a la riqueza y al poder. En este caso, sólo una redistribución y la democratización del poder puede garantizar a los individuos la materialización de sus derechos.
La consecuencia de lo anterior, es que el enfoque de derechos (derechos humanos) para reclamar mejor educación queda cojo en la sociedad dominicana, si no va acompañada de un proceso de empoderamiento ciudadano y de una dinámica de desarrollo que modifique las relaciones de poder.
Las mediciones indican que la desigualdad de América Latina incluyendo a Dominicana es superior en más de una vez y media la desigualdad de los países desarrollados.
c) Un tercer factor tiene que ver con la ideología del liderazgo político y su compromiso con la población. Como he dicho tantas veces en República Dominicana la política se ha convertido en un negociado para tener acceso al presupuesto nacional y la única forma de relación entre la ciudadanía y el sistema político es a través del clientelismo, que da como favor lo que le corresponde al ciudadano como derecho.
Además la cultura política ha creado un culto a la cosa. Por dos razones, es la forma eficiente de apropiarse de los recursos del Estado. Las construcciones permiten grandes filtraciones indebidas de dinero. Segundo, porque el éxito político se mide por la cantidad de avenidas, carreteras, edificios y cosas que realizan y no por la calidad de vida de la gente.
La consecuencia de la combinación de las circunstancias anteriores es la calidad de la educación que tiene el país y de la gran mayoría de los servicios públicos. Peor no puede ser. El problema no ha sido falta de recursos sino de inadecuadas prioridades. Tampoco ha sido falta de leyes, pactos, acuerdos, talleres, seminarios, documentos y compromisos. De todo se ha hecho, todo se ha firmado y ninguno se ha cumplido. Y no pasa nada.
La única opción es el empoderamiento ciudadano y la movilización social que doblegue voluntades para hacer de la educación una prioridad nacional. Porque el acceso equitativo a la educación debería ser una cuestión de derechos pero hoy en República Dominicana es una cuestión de poder.
Martes, 01 de Marzo de 2011
J.B
Porqué la educación no ha sido importante
Miguel Ceara-Hatton
El deterioro de los servicios públicos y del sistema educativo ha sido un fenómeno de largo plazo en la sociedad dominicana. Con avances y retroceso. Se ha avanzado en la cobertura pero se ha deteriorado la calidad y por mucho. Las mediciones que hemos hecho indican una mayor convergencia interprovincial en calidad que en cobertura, lo que significa que la educación es homogéneamente mala en todo el país. Pero además los indicadores de calidad están muy por debajo de los promedios de Latinoamérica y de países con igual nivel de riqueza que Dominicana.
La pregunta es ¿por qué se ha sido tan profundo el deterioro del sistema educativo dominicano?
Diría que hay tres procesos lógicos que determinan la prioridad de los servicios públicos que provee el Estado y en particular la educación. Estas son la dinámica de la acumulación de capital, la fortaleza de un régimen de derechos y la ideología del grupo gobernante.
a) La dinámica de acumulación de capital
La fuente y el dinamismo de la acumulación de capital determinan la calidad del capital humano requerido para dar sostenibilidad al proceso de acumulación. Por ejemplo, una dinámica basada en zonas francas y turismo que compite por precios reclama muy poca calidad del capital humano frente a otra opción que demande mayores habilidades y tecnologías. En efecto, cuando la dinámica de acumulación se sustenta en la productividad vía el conocimiento y la tecnología tiende a mejorar la calidad de vida de la gente, ya que el portador de esas habilidades y tecnologías son las personas, por lo tanto las necesidades de acumulación están asociados a mantener una calidad de vida mínima al portador de las habilidades, conocimiento y tecnologías.
En República Dominicana las actividades económicas lo que demandan es una mano de obra que no sobrepasa la educación básica. Aun así el 46% de la población ocupada no había terminado la primaria y sólo el 64% la había completado. De los cuales el 26% completó únicamente la primaria, el 20% completó la secundaria y el 11% completó 4 años de universidad. Esto da cuenta de la mala calidad de la mano de obra dominicana.
b) El establecimiento de un régimen de derechos con todas sus consecuencias que obligue al Estado a garantizar educación y salud mínima a toda la población. En sociedades donde los recursos están distribuidos en forma muy desigual, la estructura institucional y de poder reproduce ese orden de desigualdad y genera una dinámica social excluyente, de manera que la oferta de servicios y bienes públicos está segmentado por el acceso a la riqueza y al poder. En este caso, sólo una redistribución y la democratización del poder puede garantizar a los individuos la materialización de sus derechos.
La consecuencia de lo anterior, es que el enfoque de derechos (derechos humanos) para reclamar mejor educación queda cojo en la sociedad dominicana, si no va acompañada de un proceso de empoderamiento ciudadano y de una dinámica de desarrollo que modifique las relaciones de poder.
Las mediciones indican que la desigualdad de América Latina incluyendo a Dominicana es superior en más de una vez y media la desigualdad de los países desarrollados.
c) Un tercer factor tiene que ver con la ideología del liderazgo político y su compromiso con la población. Como he dicho tantas veces en República Dominicana la política se ha convertido en un negociado para tener acceso al presupuesto nacional y la única forma de relación entre la ciudadanía y el sistema político es a través del clientelismo, que da como favor lo que le corresponde al ciudadano como derecho.
Además la cultura política ha creado un culto a la cosa. Por dos razones, es la forma eficiente de apropiarse de los recursos del Estado. Las construcciones permiten grandes filtraciones indebidas de dinero. Segundo, porque el éxito político se mide por la cantidad de avenidas, carreteras, edificios y cosas que realizan y no por la calidad de vida de la gente.
La consecuencia de la combinación de las circunstancias anteriores es la calidad de la educación que tiene el país y de la gran mayoría de los servicios públicos. Peor no puede ser. El problema no ha sido falta de recursos sino de inadecuadas prioridades. Tampoco ha sido falta de leyes, pactos, acuerdos, talleres, seminarios, documentos y compromisos. De todo se ha hecho, todo se ha firmado y ninguno se ha cumplido. Y no pasa nada.
La única opción es el empoderamiento ciudadano y la movilización social que doblegue voluntades para hacer de la educación una prioridad nacional. Porque el acceso equitativo a la educación debería ser una cuestión de derechos pero hoy en República Dominicana es una cuestión de poder.
Martes, 01 de Marzo de 2011
J.B
domingo, 28 de agosto de 2011
3 fracasos y Un Escritor frustrado.
Hay tres cosas que me hubiera gustado ser: pelotero, cantante y guitarrista de una banda de rock.
A los nueve años me inscribí en una liga de Base Ball (error número 522), el Base ball no es para miopes con lentes de fondo de botella, ni para cardiópatas. A la hora de usar el bate, tenía el estilo menos pelotero que nunca vi, no rompí el record del más ponchado en un juego, porque el entrenador, conocedor de mis capacidades deportivas, me evitaba la vergüenza de participar en los juegos importantes del equipo. Pero con todo, logré una marca, fui el único en todo lo que he conocido de pelota, que hizo doble play luego de haberse embasado por bola muerta. Creo que fue esta la razón de que abandonara definitivamente mis pretenciones de ser un Sami Sosa, y no la miopía como pensé entonces.
Después intenté ser cantante; empecé cantando las rancheras y corridos de Antonio Aguilar, las cantaba en la escuela, en los campamentos de la iglesia y hasta en algún cumpleaños familiar.lo peor, es que mis compañeros de escuela y algunos adultos, crueles por naturaleza, me pedían cantar mis historias de desamores mexicanos.
Supe que no daba para cantante cuando algunos amigos me dijeron:
Loco tu cantas rancheras, pero no cantes otra cosa.
O cuando una compañera de la iglesia empezó a pedirme que no cantara, pero fue en secundaria que entendí definitivamente que el canto no era lo mío, cuando en el coro de la iglesia le daban posiciones de cierta importancia a algunos muchachos y yo quedaba en la parte trasera. También la infinita crueldad de los amigos es infalible para entender las grandes carencias del ser.
Mi relación con la guitarra fue menos traumática, aunque más lenta; de pequeño quería tener una, y aprender a tocarla, sin embargo no pude tener una hasta los 16 años o algo así. Intenté aprender los tonos visitando amigos, monjas, una profesora de la escuela de ciegos y de cualquier forma que se me ocurriera. Después de aprenderme algunos tonos y tras haber entendido que no podía ser cantante, entonces empecé a pensar que me gustaría ser un guitarrista como el de Maná, o carlos Santana. Todavía toco la guitarra, no consigo aprender del todo, no es que se me de muy mal que digamos; pero también he aprendido que no tengo oído musical, que soy casi arrítmico aunque la música es una de mis grandes pasiones. aSí que también me hice a la idea de que no seré un guitarrista de una banda de rock, aunque componga canciones en mi habitación y de vez en cuando me grabe cantando una que otra pieza fuera de tiempo y con los tonos equivocados.
A estos fracasos vocacionales, se une el mayor de todos, el más importante y al que más tiempo le he invertido y le invierto; ser escritor.
Desde siempre he escrito, incluso ahora lo hago, por eso leo tanto. Desde los ocho años escribía poemas cursis que decoraba con dibujos de mi vocación frustrada de pintor, relatos violentos, novelles juveniles y algunos intentos de novela.
En este caso, la tecnología fue quien quiso darme el aviso de que me olvidara de las letras. Llegué a escribir dos novelas, una en Braille y la otra en digital, la de Braille se perdió junto con todas las otras creaciones que hice entonces y todo lo que hice en digital posteriormente lo perdí en uno de esos ataques que le dan a las computadoras, pero no hice caso del aviso. Después fui madurando, hay que reconocerlo, conociendo estilos distintos y adoptando técnicas de escritura. Por un momento me creí escritor en verdad.
Pero hoy tras haber hecho cuentos, poemas e intentos de novelas, ya sé que no soy escritor, que no es verdad que tenga una vena de escritor aunque las letras la tenga en la sangre, en la piel, en los músculos. A lo sumo seré o puedo ser un lector al que le divierten las novelas y los cuentos bien escritos, un tipo que detesta a Cuautemoc Sánchez y a coelo y que se duerme si lee de un tirón las novelas de Vargas Llosa, por bien escritas que sean.
J.B
sábado, 20 de agosto de 2011
NUBE
Nube hoy te miro,
Desde abajo no alcanzo tus ojos.
Si quizá vieras algo más allá de la noche,
Fuera de la arritmia de cada instante,
O del invierno de tus horas,
Tal vez tus pupilas brillaran,
Encontraras otras luces
¿Y por qué no?
El brillo del alba.
Pero Nube, no ves afuera,
Cercas los iris con imágenes que preferirías no ver,
Con detonantes de tus monstruos y cavernas.
Entonces hilos de sal humedecen tu rostro,
No te encuentras a ti, o a alguien más,
No sujetas las manos que te ofrezco,
Ignoras el golpeteo de tu azul,
La intensidad de tu girar junto al tiempo, al espacio,
A la luz, a este suelo que te mira.
Nube,
Te veo desde aquí abajo,
Sin detenerme a pensar o a hacer preguntas,
Horadando cada ondulación de tu vaivén
Cada giro de tu cielo.
Busco encontrarte en algún declive del firmamento,
Tomarte de la mano, rozar tus huellas de nada, decirte la letra que falta.
Nube,
La distancia escribe su nombre
A grandes rasgos,
Con roja insistencia.
Marca su territorio, te aleja,
De ti, del suelo, del tiempo, de las aguas del río,
De mí.
J.B
martes, 2 de agosto de 2011
de como descubrí a Bolaño.
Tengo un vicio que con el tiempo he ido tratando de corregir; a la hora de leer algo suelo fijarme demasiado en quien lo escribió, quien me lo recomienda, que casa editora posee y otros detalles semejantes, por lo que no suelo ser muy abierto a investigar por mi propia cuenta sobre nuevos autores, no suelo lanzarme a explorar las obras de perfectos desconocidos. Y lo curioso es que cuando he obviado esa manía que tengo con las referencias literarias y me he dispuesto a leer cualquier título de cualquier autor que me encuentre por ahí, sencillamente he corrido con la buena suerte de encontrarme con buenos autores; eso me ocurrió con Manuel Puigg cuando leí el Beso de la araña. Sin embargo no me ocurrió así con el descubrimiento que hice hace un tiempito de Roberto Bolaño, a este tuve que encontrarlo por referencias como las de siempre.
La primera vez que escuché hablar de Bolaño fue en una clase de Historia del Periodismo, una compañera dijo que el renegaba de Neruda, según la estudiante para el chileno la poesía de Neruda era cuadrada pero para nada la gran cosa. Entonces no le presté mucha atención, de hecho ni siquiera me tomé la libertad de ver si tenía algo de él entre mis libros, aunque ya había visto su nombre. Fue varios semestres después cuando en una clase de Redacción Periodística II que una estudiante se mostró escandalizada porque un profesor de Escritura creativa estaba leyendo un libro titulado “Putas Asesinas”, el título me llamó a la atención y al día siguiente lo empecé a leer.
Recuerdo que leí algunos cuentos de los que había en el libro, pero que vi otro titulado “Entre Paréntesis” y de repente me encontré leyéndolo sin hacer siquiera caso a nada de lo que estaba haciendo antes. Era un volumen breve, compuesto por algunas columnas periodísticas que en cierto momento hizo el escritor; columnas de temas varios, pero en general sobre literatura y algún otro tema relacionado.
Gracias a esta columna descubrí que Bolaño es excelente recomendando a otros autores, porque fruto de Entre Paréntesis me lancé de cabeza a leer la novela soldados de salamina de Javier cercas. Cuando terminé con cercas – No me arrepiento de haberme embarcado en su lectura.—volví a las obras de Bolaño.
Esta vez leí su novela 2666, ha sido una de las novelas que más me ha cautivado, por la forma en que cinco historias totalmente distintas coinciden como las vidas de familias de un mismo vecindario, pero que no se soportan. No saber si los críticos encontrarían a Archinboldy, o perderse en la locura de Amalfitano, o empezar a asomarse al drama de las mujeres asesinadas a través del periodista afroamericano, es una experiencia que entreteje las venas y en ocasiones desespera. Sin embargo son la parte de los cadáveres de mujeres y la parte de archinboldy las dos obras que más impactan, ver tantos cadáveres, tanta insinuación de hechos terribles en la cuarta parte, y descubrir la vida del escritor alemán en la quinta y última.
Sin embargo, lo que en verdad conquista en 2666 es la forma en que cada historia se concatena, en ocasiones con hechos minúsculos, pero siempre con un escenario que se repite, un drama recurrente.
Tras terminar la novela, volví a buscar Putas Asesinas y esta vez lo leí de un tirón. Todavía estoy rumeando las historias, el estilo y no descarto embarcarme en la lectura de todas las obras del creador de la “Infra Realidad”.
J.B
La primera vez que escuché hablar de Bolaño fue en una clase de Historia del Periodismo, una compañera dijo que el renegaba de Neruda, según la estudiante para el chileno la poesía de Neruda era cuadrada pero para nada la gran cosa. Entonces no le presté mucha atención, de hecho ni siquiera me tomé la libertad de ver si tenía algo de él entre mis libros, aunque ya había visto su nombre. Fue varios semestres después cuando en una clase de Redacción Periodística II que una estudiante se mostró escandalizada porque un profesor de Escritura creativa estaba leyendo un libro titulado “Putas Asesinas”, el título me llamó a la atención y al día siguiente lo empecé a leer.
Recuerdo que leí algunos cuentos de los que había en el libro, pero que vi otro titulado “Entre Paréntesis” y de repente me encontré leyéndolo sin hacer siquiera caso a nada de lo que estaba haciendo antes. Era un volumen breve, compuesto por algunas columnas periodísticas que en cierto momento hizo el escritor; columnas de temas varios, pero en general sobre literatura y algún otro tema relacionado.
Gracias a esta columna descubrí que Bolaño es excelente recomendando a otros autores, porque fruto de Entre Paréntesis me lancé de cabeza a leer la novela soldados de salamina de Javier cercas. Cuando terminé con cercas – No me arrepiento de haberme embarcado en su lectura.—volví a las obras de Bolaño.
Esta vez leí su novela 2666, ha sido una de las novelas que más me ha cautivado, por la forma en que cinco historias totalmente distintas coinciden como las vidas de familias de un mismo vecindario, pero que no se soportan. No saber si los críticos encontrarían a Archinboldy, o perderse en la locura de Amalfitano, o empezar a asomarse al drama de las mujeres asesinadas a través del periodista afroamericano, es una experiencia que entreteje las venas y en ocasiones desespera. Sin embargo son la parte de los cadáveres de mujeres y la parte de archinboldy las dos obras que más impactan, ver tantos cadáveres, tanta insinuación de hechos terribles en la cuarta parte, y descubrir la vida del escritor alemán en la quinta y última.
Sin embargo, lo que en verdad conquista en 2666 es la forma en que cada historia se concatena, en ocasiones con hechos minúsculos, pero siempre con un escenario que se repite, un drama recurrente.
Tras terminar la novela, volví a buscar Putas Asesinas y esta vez lo leí de un tirón. Todavía estoy rumeando las historias, el estilo y no descarto embarcarme en la lectura de todas las obras del creador de la “Infra Realidad”.
J.B
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