sábado, 20 de agosto de 2011
NUBE
Nube hoy te miro,
Desde abajo no alcanzo tus ojos.
Si quizá vieras algo más allá de la noche,
Fuera de la arritmia de cada instante,
O del invierno de tus horas,
Tal vez tus pupilas brillaran,
Encontraras otras luces
¿Y por qué no?
El brillo del alba.
Pero Nube, no ves afuera,
Cercas los iris con imágenes que preferirías no ver,
Con detonantes de tus monstruos y cavernas.
Entonces hilos de sal humedecen tu rostro,
No te encuentras a ti, o a alguien más,
No sujetas las manos que te ofrezco,
Ignoras el golpeteo de tu azul,
La intensidad de tu girar junto al tiempo, al espacio,
A la luz, a este suelo que te mira.
Nube,
Te veo desde aquí abajo,
Sin detenerme a pensar o a hacer preguntas,
Horadando cada ondulación de tu vaivén
Cada giro de tu cielo.
Busco encontrarte en algún declive del firmamento,
Tomarte de la mano, rozar tus huellas de nada, decirte la letra que falta.
Nube,
La distancia escribe su nombre
A grandes rasgos,
Con roja insistencia.
Marca su territorio, te aleja,
De ti, del suelo, del tiempo, de las aguas del río,
De mí.
J.B
martes, 2 de agosto de 2011
de como descubrí a Bolaño.
Tengo un vicio que con el tiempo he ido tratando de corregir; a la hora de leer algo suelo fijarme demasiado en quien lo escribió, quien me lo recomienda, que casa editora posee y otros detalles semejantes, por lo que no suelo ser muy abierto a investigar por mi propia cuenta sobre nuevos autores, no suelo lanzarme a explorar las obras de perfectos desconocidos. Y lo curioso es que cuando he obviado esa manía que tengo con las referencias literarias y me he dispuesto a leer cualquier título de cualquier autor que me encuentre por ahí, sencillamente he corrido con la buena suerte de encontrarme con buenos autores; eso me ocurrió con Manuel Puigg cuando leí el Beso de la araña. Sin embargo no me ocurrió así con el descubrimiento que hice hace un tiempito de Roberto Bolaño, a este tuve que encontrarlo por referencias como las de siempre.
La primera vez que escuché hablar de Bolaño fue en una clase de Historia del Periodismo, una compañera dijo que el renegaba de Neruda, según la estudiante para el chileno la poesía de Neruda era cuadrada pero para nada la gran cosa. Entonces no le presté mucha atención, de hecho ni siquiera me tomé la libertad de ver si tenía algo de él entre mis libros, aunque ya había visto su nombre. Fue varios semestres después cuando en una clase de Redacción Periodística II que una estudiante se mostró escandalizada porque un profesor de Escritura creativa estaba leyendo un libro titulado “Putas Asesinas”, el título me llamó a la atención y al día siguiente lo empecé a leer.
Recuerdo que leí algunos cuentos de los que había en el libro, pero que vi otro titulado “Entre Paréntesis” y de repente me encontré leyéndolo sin hacer siquiera caso a nada de lo que estaba haciendo antes. Era un volumen breve, compuesto por algunas columnas periodísticas que en cierto momento hizo el escritor; columnas de temas varios, pero en general sobre literatura y algún otro tema relacionado.
Gracias a esta columna descubrí que Bolaño es excelente recomendando a otros autores, porque fruto de Entre Paréntesis me lancé de cabeza a leer la novela soldados de salamina de Javier cercas. Cuando terminé con cercas – No me arrepiento de haberme embarcado en su lectura.—volví a las obras de Bolaño.
Esta vez leí su novela 2666, ha sido una de las novelas que más me ha cautivado, por la forma en que cinco historias totalmente distintas coinciden como las vidas de familias de un mismo vecindario, pero que no se soportan. No saber si los críticos encontrarían a Archinboldy, o perderse en la locura de Amalfitano, o empezar a asomarse al drama de las mujeres asesinadas a través del periodista afroamericano, es una experiencia que entreteje las venas y en ocasiones desespera. Sin embargo son la parte de los cadáveres de mujeres y la parte de archinboldy las dos obras que más impactan, ver tantos cadáveres, tanta insinuación de hechos terribles en la cuarta parte, y descubrir la vida del escritor alemán en la quinta y última.
Sin embargo, lo que en verdad conquista en 2666 es la forma en que cada historia se concatena, en ocasiones con hechos minúsculos, pero siempre con un escenario que se repite, un drama recurrente.
Tras terminar la novela, volví a buscar Putas Asesinas y esta vez lo leí de un tirón. Todavía estoy rumeando las historias, el estilo y no descarto embarcarme en la lectura de todas las obras del creador de la “Infra Realidad”.
J.B
La primera vez que escuché hablar de Bolaño fue en una clase de Historia del Periodismo, una compañera dijo que el renegaba de Neruda, según la estudiante para el chileno la poesía de Neruda era cuadrada pero para nada la gran cosa. Entonces no le presté mucha atención, de hecho ni siquiera me tomé la libertad de ver si tenía algo de él entre mis libros, aunque ya había visto su nombre. Fue varios semestres después cuando en una clase de Redacción Periodística II que una estudiante se mostró escandalizada porque un profesor de Escritura creativa estaba leyendo un libro titulado “Putas Asesinas”, el título me llamó a la atención y al día siguiente lo empecé a leer.
Recuerdo que leí algunos cuentos de los que había en el libro, pero que vi otro titulado “Entre Paréntesis” y de repente me encontré leyéndolo sin hacer siquiera caso a nada de lo que estaba haciendo antes. Era un volumen breve, compuesto por algunas columnas periodísticas que en cierto momento hizo el escritor; columnas de temas varios, pero en general sobre literatura y algún otro tema relacionado.
Gracias a esta columna descubrí que Bolaño es excelente recomendando a otros autores, porque fruto de Entre Paréntesis me lancé de cabeza a leer la novela soldados de salamina de Javier cercas. Cuando terminé con cercas – No me arrepiento de haberme embarcado en su lectura.—volví a las obras de Bolaño.
Esta vez leí su novela 2666, ha sido una de las novelas que más me ha cautivado, por la forma en que cinco historias totalmente distintas coinciden como las vidas de familias de un mismo vecindario, pero que no se soportan. No saber si los críticos encontrarían a Archinboldy, o perderse en la locura de Amalfitano, o empezar a asomarse al drama de las mujeres asesinadas a través del periodista afroamericano, es una experiencia que entreteje las venas y en ocasiones desespera. Sin embargo son la parte de los cadáveres de mujeres y la parte de archinboldy las dos obras que más impactan, ver tantos cadáveres, tanta insinuación de hechos terribles en la cuarta parte, y descubrir la vida del escritor alemán en la quinta y última.
Sin embargo, lo que en verdad conquista en 2666 es la forma en que cada historia se concatena, en ocasiones con hechos minúsculos, pero siempre con un escenario que se repite, un drama recurrente.
Tras terminar la novela, volví a buscar Putas Asesinas y esta vez lo leí de un tirón. Todavía estoy rumeando las historias, el estilo y no descarto embarcarme en la lectura de todas las obras del creador de la “Infra Realidad”.
J.B
lunes, 11 de julio de 2011
DONDE UN SER HUMANO ES FACUNDO
Cuando por el msn me contaron que en Guatemala habían matado a facundo Cabral, me pareció que podía ser una broma de tantas que suelen aparecer en las redes sociales. Sin embargo me hicieron comprender que era verdad, no solo eso, sino que había sido horrorosa la forma en la que le mataron. No pude evitar sentirme muy mal, indignado, triste y ante todo dolido por nuestra gente.
Conocí su música y su buen humor cuando aún estaba en secundaria mientras hacía zapping en la radio. Recuerdo que lo primero que escuché de él fue una especie de prédica de motivación que empezaba diciendo: No estás deprimido, estás distraído.
A partir de entonces fui conociéndole mejor. Encontré el show de música y humor que hizo junto a Alberto cortés y además de aprender de sus canciones y el sarcasmo de sus chistes, descubrí a un pacifista natural. El solía declararse como libre pensador, amante de las letras, admirador de madre teresa de Calcuta y de Jorge Luis Borges. ¿Para que negarlo? Me cautivó inmediatamente.
Por eso cuando me contaron de su muerte, no me interesé en conocer los detalles. Apliqué las palabras que contó que le había dicho Hernesto Sábato sobre Borges.
“Hay que desconfiar de los genios, porque aveces se hacen los muertos”. En el caso de facundo estoy seguro de que es lo mismo, la gente como el no muere, de lo contrario el mundo este en el que vivimos no contaría siquiera con la luz del sol.
Dicen que probablemente el atentado no estaba dirijido al cantautor, sino a un empresario nicaragüense. Sin embargo da igual a quien fuera dirijido, lo aterrador es que alguien se tomó la molestia de atacar a alguien, que hay gente a la que la vida humana le importa tan poco. Pero a pesar de sucesos como este, sigue habiendo gente capaz de indignarse ante el horror, continúa existiendo personas preocupadas por la paz y por el bienestar de los seres humanos. Mientras haya hombres y mujeres con capacidad de sentir el dolor ajeno y de preocuparse por nuestros pueblos, entonces todavía queda una razón para creer en América Latina, para creer en los pueblos del mundo.
J.B
sábado, 2 de julio de 2011
La casa azul, kala hasta la rivera.
Al llegar a la calle ayende esquina Londres, nos encontramos con la gente que hacía fila intentando entrar a La casa azul, la que fue residencia de Frida Kalo y diego Rivera, enMéxico D.F. A las cuatro de la tarde, al grupo de voluntarios argentinos, dominicanos y colombianos que decidimos visitar el museo, nos sorprendió ver tantos turistas intentando ver la residencia del “elefante y la paloma”.
A penas traspasamos la puerta, la alfombra, algunos diseños de Diego, fotografías de amigos y artistas que frecuentaban a la pareja y algunos cuadros de Frida, entre mezclados con orientaciones académicas del museo, daban la bienvenida a los visitantes. Las imágenes precolombinas, los coloridos diseños de diego, el murmullo de pasos y comentarios de los turistas, y las escenas surrealistas de la pintora, recrean la personalidad de la casa, desde el azul de sus paredes hasta el fogón de piedra de la cocina. Entonces inicia el ir y venir dentro de la estancia.
Waldo, uno de los dominicanos que formaba parte del grupo que habíamos decidido hacer la visita, me describía algunos cuadros, imágenes de dolor, cubiertas por colores fuertes, por sangre, por heridas y frustraciones, rostros de los amantes, vientres estériles y piernas atrofiadas; mientras pasábamos de un lugar a otro en la residencia.
Conforme iba recorriendo la casa, me iba enterando de trozos de la historia vivida por Diego y por Frida, de la pasión de ambos artistas por las raíces indígenas de México, y del compromiso político que vivieron del lado de la izquierda. Las historias, los comentarios de los visitantes que sentían el impacto de las pinturas y el mismo aire de la casa, me hacían crear una sensación de placer melancólico.
Llegamos a la habitación de Frida, allí había autoretratos, la silla de ruedas que utilizó en algún momento, los corsés que durante mucho tiempo le ayudaron a enderezar la columna vertebral y, la cama de baldaquín en la que murió de pulmonía a los 47 años. Ya en este punto, algo que no lograba identificar me iba calando, y supongo que lo mismo le ocurría a la argentina que se detuvo recostada de una pared para dejar correr las lágrimas.
Salimos de la habitación, todo el mundo caminaba despacio, buscando con curiosidad el más mínimo rastro de la historia que contaba la casa por si sola. Nos detuvimos en una especie de mostrador en la que habían fotografías, tarjetas y una gran cantidad de cartas escritas por Frida, en las que hablaba de su amor a diego. Cartas en inglés y en español, de la soledad, de los celos de la tristeza, de los dolores de espalda y de las afecciones en la pierna derecha. Entonces supe que era lo que sentía, el extraño sentimiento que no alcanzaba a ubicar, era invasión, me sentía como un tercero en una relación de dos.
Después de pasar por la cocina antigua, la terraza, el cuarto que diego pidió no abrieran tras su muerte, y de conocer algunas de las historias de infidelidades del pintor, de lesbianismo de ella, llegamos al jardín. Allí las macetas y monumentos con intención indigenista cubrían todo el espacio, la brisa me daba en el rostro hasta que salí del lugar con la emoción intensa que puede sentirse al haber sido parte de la historia contada en colores, dolor de dos y con ganas de saber algo más de ese par de amantes, artistas y leyendas modernas.
,J.B
A penas traspasamos la puerta, la alfombra, algunos diseños de Diego, fotografías de amigos y artistas que frecuentaban a la pareja y algunos cuadros de Frida, entre mezclados con orientaciones académicas del museo, daban la bienvenida a los visitantes. Las imágenes precolombinas, los coloridos diseños de diego, el murmullo de pasos y comentarios de los turistas, y las escenas surrealistas de la pintora, recrean la personalidad de la casa, desde el azul de sus paredes hasta el fogón de piedra de la cocina. Entonces inicia el ir y venir dentro de la estancia.
Waldo, uno de los dominicanos que formaba parte del grupo que habíamos decidido hacer la visita, me describía algunos cuadros, imágenes de dolor, cubiertas por colores fuertes, por sangre, por heridas y frustraciones, rostros de los amantes, vientres estériles y piernas atrofiadas; mientras pasábamos de un lugar a otro en la residencia.
Conforme iba recorriendo la casa, me iba enterando de trozos de la historia vivida por Diego y por Frida, de la pasión de ambos artistas por las raíces indígenas de México, y del compromiso político que vivieron del lado de la izquierda. Las historias, los comentarios de los visitantes que sentían el impacto de las pinturas y el mismo aire de la casa, me hacían crear una sensación de placer melancólico.
Llegamos a la habitación de Frida, allí había autoretratos, la silla de ruedas que utilizó en algún momento, los corsés que durante mucho tiempo le ayudaron a enderezar la columna vertebral y, la cama de baldaquín en la que murió de pulmonía a los 47 años. Ya en este punto, algo que no lograba identificar me iba calando, y supongo que lo mismo le ocurría a la argentina que se detuvo recostada de una pared para dejar correr las lágrimas.
Salimos de la habitación, todo el mundo caminaba despacio, buscando con curiosidad el más mínimo rastro de la historia que contaba la casa por si sola. Nos detuvimos en una especie de mostrador en la que habían fotografías, tarjetas y una gran cantidad de cartas escritas por Frida, en las que hablaba de su amor a diego. Cartas en inglés y en español, de la soledad, de los celos de la tristeza, de los dolores de espalda y de las afecciones en la pierna derecha. Entonces supe que era lo que sentía, el extraño sentimiento que no alcanzaba a ubicar, era invasión, me sentía como un tercero en una relación de dos.
Después de pasar por la cocina antigua, la terraza, el cuarto que diego pidió no abrieran tras su muerte, y de conocer algunas de las historias de infidelidades del pintor, de lesbianismo de ella, llegamos al jardín. Allí las macetas y monumentos con intención indigenista cubrían todo el espacio, la brisa me daba en el rostro hasta que salí del lugar con la emoción intensa que puede sentirse al haber sido parte de la historia contada en colores, dolor de dos y con ganas de saber algo más de ese par de amantes, artistas y leyendas modernas.
,J.B
viernes, 29 de abril de 2011
Borges, sobre el cuento.
________________________________________
16 consejos*
¡HOla!
hoy les traigo algunos consejos para escribir cuentos.
En la entrada anterior vimos lo que opinaba Cortázar, su teoría de que el cuento se escribe en forma esférica o circular, por lo cerrada de su creación. Bueno, hoy veremos lo que pensaba borges del tema, la forma en que según él debe escribirse o contarse una historia.
¡y ahora! ¡los 16 consejos de Borjes!
________________________________________
16 consejos*
Jorge Luis Borges
En literatura es preciso evitar:
1. Las interpretaciones demasiado inconformistas de obras o de personajes famosos. Por ejemplo, describir la misoginia de Don Juan, etc.
2. Las parejas de personajes groseramente disímiles o contradictorios, como por ejemplo Don Quijote y Sancho Panza, Sherlock Holmes y Watson.
3. La costumbre de caracterizar a los personajes por sus manías, como hace, por ejemplo, Dickens.
4. En el desarrollo de la trama, el recurso a juegos extravagantes con el tiempo o con el espacio, como hacen Faulkner, Borges y Bioy Casares.
5. En las poesías, situaciones o personajes con los que pueda identificarse el lector.
6. Los personajes susceptibles de convertirse en mitos.
7. Las frases, las escenas intencionadamente ligadas a determinado lugar o a determinada época; o sea, el ambiente local.
8. La enumeración caótica.
9. Las metáforas en general, y en particular las metáforas visuales. Más concretamente aún, las metáforas agrícolas, navales o bancarias. Ejemplo absolutamente desaconsejable: Proust.
10. El antropomorfismo.
11. La confección de novelas cuya trama argumental recuerde la de otro libro. Por ejemplo, el Ulysses de Joyce y la Odisea de Homero.
12. Escribir libros que parezcan menús, álbumes, itinerarios o conciertos.
13. Todo aquello que pueda ser ilustrado. Todo lo que pueda sugerir la idea de ser convertido en una película.
14. En los ensayos críticos, toda referencia histórica o biográfica. Evitar siempre las alusiones a la personalidad o a la vida privada de los autores estudiados. Sobre todo, evitar el psicoanálisis.
15. Las escenas domésticas en las novelas policíacas; las escenas dramáticas en los diálogos filosóficos. Y, en fin:
16. Evitar la vanidad, la modestia, la pederastia, la ausencia de pederastia, el suicidio.
FIN
¡Ojalá que les sean útiles todos estos consejos!
16 consejos*
¡HOla!
hoy les traigo algunos consejos para escribir cuentos.
En la entrada anterior vimos lo que opinaba Cortázar, su teoría de que el cuento se escribe en forma esférica o circular, por lo cerrada de su creación. Bueno, hoy veremos lo que pensaba borges del tema, la forma en que según él debe escribirse o contarse una historia.
¡y ahora! ¡los 16 consejos de Borjes!
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16 consejos*
Jorge Luis Borges
En literatura es preciso evitar:
1. Las interpretaciones demasiado inconformistas de obras o de personajes famosos. Por ejemplo, describir la misoginia de Don Juan, etc.
2. Las parejas de personajes groseramente disímiles o contradictorios, como por ejemplo Don Quijote y Sancho Panza, Sherlock Holmes y Watson.
3. La costumbre de caracterizar a los personajes por sus manías, como hace, por ejemplo, Dickens.
4. En el desarrollo de la trama, el recurso a juegos extravagantes con el tiempo o con el espacio, como hacen Faulkner, Borges y Bioy Casares.
5. En las poesías, situaciones o personajes con los que pueda identificarse el lector.
6. Los personajes susceptibles de convertirse en mitos.
7. Las frases, las escenas intencionadamente ligadas a determinado lugar o a determinada época; o sea, el ambiente local.
8. La enumeración caótica.
9. Las metáforas en general, y en particular las metáforas visuales. Más concretamente aún, las metáforas agrícolas, navales o bancarias. Ejemplo absolutamente desaconsejable: Proust.
10. El antropomorfismo.
11. La confección de novelas cuya trama argumental recuerde la de otro libro. Por ejemplo, el Ulysses de Joyce y la Odisea de Homero.
12. Escribir libros que parezcan menús, álbumes, itinerarios o conciertos.
13. Todo aquello que pueda ser ilustrado. Todo lo que pueda sugerir la idea de ser convertido en una película.
14. En los ensayos críticos, toda referencia histórica o biográfica. Evitar siempre las alusiones a la personalidad o a la vida privada de los autores estudiados. Sobre todo, evitar el psicoanálisis.
15. Las escenas domésticas en las novelas policíacas; las escenas dramáticas en los diálogos filosóficos. Y, en fin:
16. Evitar la vanidad, la modestia, la pederastia, la ausencia de pederastia, el suicidio.
FIN
¡Ojalá que les sean útiles todos estos consejos!
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